El FC Barcelona Femení ha vuelto a demostrar que no tiene rival en el territorio nacional. El conjunto azulgrana se ha proclamado campeón de la Liga F por séptima vez consecutiva, confirmando una hegemonía absoluta tras un torneo en el que se ha paseado por los campos de España mostrando una superioridad técnica y táctica incontestable.
La confirmación del título llegó ante el Espanyol en una jornada que, paradójicamente, subrayó la brecha existente en la competición. El técnico Pere Romeu se permitió alinear un once plagado de suplentes, dejando en el banquillo a estrellas de la talla de Alexia Putellas, Aitana Bonmatí, Mapi León y Graham Hansen. Aun sin sus figuras principales en el césped, el equipo logró la victoria esperada, evidenciando que el campeonato doméstico parece habérsele quedado pequeño al club catalán.
Este nuevo trofeo abre un debate necesario sobre el futuro de la Liga F. Mientras el Barcelona celebra su éxito, desde diversos sectores del fútbol se reclama una revalorización del torneo y soluciones que devuelvan la emoción a la tabla. La superioridad azulgrana es un orgullo para el fútbol español en Europa, pero plantea el reto de mejorar el nivel competitivo del resto de los clubes para evitar que el campeonato pierda interés mediático y comercial.




