Las autoridades portuguesas han declarado el estado de emergencia tras el colapso de un dique crítico en las cercanías de Coimbra, provocado por un temporal de lluvias sin precedentes. El fallo estructural ha generado un riesgo inminente de inundaciones masivas, obligando al desplazamiento forzoso de más de 9.000 personas en la región central del país.
El impacto del temporal no solo ha afectado a las zonas residenciales, sino que ha asestado un duro golpe a la red de transporte nacional. Se confirma que un tramo de la autovía A1, la arteria principal que conecta las ciudades de Lisboa y Oporto, ha colapsado por completo debido a la fuerza del agua tras la rotura del dique. El tráfico se encuentra totalmente interrumpido y las autoridades instan a la población a evitar cualquier desplazamiento no esencial hacia la zona.
Equipos de Protección Civil, bomberos y unidades del ejército se encuentran desplegados en el terreno coordinando las labores de rescate y la gestión de refugios temporales. Hasta el momento, el objetivo prioritario es salvaguardar la vida de los ciudadanos en Coimbra y las localidades rurales circundantes que permanecen bajo alerta roja.
Se espera que las labores de evaluación de daños en las infraestructuras comiencen una vez que el nivel del agua se estabilice, aunque la reconstrucción de la A1 se prevé como un desafío logístico de largo alcance para el gobierno luso.





