La comunidad científica y observadores de todo el mundo han confirmado hoy que nuestro planeta atraviesa los efectos de la tormenta solar más potente registrada desde el año 2004. Este fenómeno de magnitud histórica, provocado por una eyección de masa coronal masiva, ha generado una actividad geomagnética tan intensa que ha permitido la observación de auroras boreales en latitudes donde son prácticamente inexistentes, incluyendo diversos puntos de la geografía española.
Desde la Estación Espacial Internacional (EEI), los astronautas han capturado imágenes espectaculares que muestran la atmósfera terrestre envuelta en una densa cortina de resplanderes verdes, carmesíes y púrpuras. Esta secuencia de vídeo, ya considerada histórica por la NASA, ilustra la colisión de partículas solares cargadas con el campo magnético de la Tierra a una escala que no se veía en más de dos décadas.
A diferencia de las auroras convencionales limitadas a los polos, la fuerza de esta tormenta ha «empujado» el fenómeno hacia el sur, permitiendo que el cielo de la península ibérica se tiñera de tonos rojizos y violáceos durante las últimas noches. Astrónomos expertos señalan que este evento marca el pico del ciclo solar actual y que la visibilidad de auroras en España es un hito que quedará registrado en los anales de la meteorología espacial del país.
A pesar de que las autoridades mantienen una vigilancia constante sobre las infraestructuras eléctricas y los sistemas de comunicaciones satelitales —propensos a sufrir interferencias durante eventos de esta escala—, la prioridad informativa hoy es la belleza de un fenómeno natural que no se repetía con esta intensidad desde hace 22 años.



