La 83ª edición de los Globos de Oro vivió uno de sus momentos más genuinos y espontáneos cuando la oscarizada actriz Julia Roberts subió al escenario del Beverly Hilton Hotel. Lo que debía ser una entrega de premio rutinaria se transformó en una ovación cerrada de varios minutos que puso en pie a toda la industria de Hollywood presente en la sala.
La respuesta de los asistentes, entre los que se encontraban compañeros de profesión y nuevas promesas del cine, tomó por sorpresa a la propia Roberts. Visiblemente emocionada y con la sonrisa que la caracteriza, la actriz tuvo que esperar a que los aplausos cesaran para poder continuar con su intervención.
Este reconocimiento unánime subraya la vigencia y el cariño que la industria profesa hacia la actriz, consolidándola como una de las figuras más queridas y respetadas del panorama cinematográfico actual. El vídeo del momento ya se ha convertido en uno de los contenidos más compartidos de la gala, simbolizando un homenaje en vida a una trayectoria impecable.





